La palabra “intuición” se presta a confusión, así que vamos a intentar aclarar su sentido, pues a menudo se confunde la intuición verdadera con las reacciones automáticas inconscientes. Muchas personas creyendo que se dejan guiar por su intuición, están siguiendo de hecho una reactivación emocional inconsciente.

Numerosos adeptos de las filosofías de la Nueva Era, donde cada uno intenta lo mejor que puede salirse de los caminos trillados de la consciencia ordinaria y “seguir su intuición “, caen en esa trampa por falta del conocimiento de su dinámica interior. La confusión proviene del hecho que las dos experiencias tienen exteriormente puntos comunes. Sin embargo, llevan a resultados muy diferentes porque tienen distinto origen. Vamos a examinar las similitudes que dan lugar a la confusión,señalando al mismo tiempo las diferencias fundamentales.

La intuición es una percepción directa ( y exacta ) de las cosas que no necesita ser justificada mediante una explicación racional. Proviene del conocimiento exacto que posee el alma. La experimentamos como una idea, como una sensación; es como “sentir el significado” de las cosas, podríamos decir incluso que es una “certeza” que nos viene de manera espontánea , sin emoción , a menudo de forma inesperada. Es como una evidencia que no tiene explicación. Tenemos la impresión de que sabemos algo, sin poder justificar racionalmente ese saber. Puede corresponder tanto a situaciones de la vida cotidiana como a circunstancias especiales en las que intervienen de manera más directa el intelecto. Por ejemplo los grandes sabios, con mucha frecuencia intuyen primero la solución del problema sobre el que están trabajando, y sólo después encuentran una denominación lógica; casi todos los grandes descubrimientos se han hecho así. El talento de los grandes artistas esta ligado a la inspiración, que es una de las formas de la intuición, y tampoco puede justificarse racionalmente.

La confusión aparece sobre todo en la vida cotidiana, que es donde la voluntad del Ser y la del ego están mezcladas casi siempre. En la vida cotidiana, cuando alguna circunstancia, reactiva alguna de nuestras memorias, en general inconscientemente, tenemos una sensación “espontánea y no racional, a menudo “inesperada”, pero en el sentido automático; la reactivación no proviene entonces del justo sentido de las cosas captado por la sabiduría del alma, sino por los automatismo de nuestra mente que proyecta sobre la realidad su propia percepción deformada.

La confusión en estos conceptos hace que las personas polarizadas desconfíe de la intuición, porque a menudo se la ha considerado como algo vago y arbitrario, algo con lo que no se puede contar realmente, atributo propio de personas más bien emocionales.

Hemos de procurar desarrollarla, sobre todo en los niños -los creadores del mañana- a través de un sistema educativo más rico y más abierto, favoreciendo especialmente el desarrollo del hemisferio cerebral derecho, sede de la intuición.

Continuara…….

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