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No siempre es fácil establecer la diferencia, pero podemos aprender experimentando y observándonos a nosotros mismos. En concreto, nos daremos cuenta de que la percepción intuitiva no está “cargada”; está presente, es clara en sus propuestas, pero no impone nada. Es una sensación tenue, como de grácil fascinación, de sutil embeleso, de libertad. En cambio la percepción automática está muy cargada emocionalmente. Suele ir acompañada de una fuerte sensación de necesidad, se “siente” intensamente un lastre, una urgencia, una incomodidad. Esto tiene explicación. En efecto, la frecuencia vibratoria que se capta en este caso es mucho más baja. En lugar de oír la suave voz del alma, oímos el estrépito de nuestra mente bulliciosa. Si la persona ya es consciente de este mecanismo, identificará el murmullo del ego más denso que el soplo de la intuición …

Mientras haya memorias activas, nuestra mente se embala a la menor ocasión y obstaculiza muchísimo la percepción de la intuición justa. La intuición no es algo que podamos desarrollar…está siempre disponible, lo que hemos de hacer es encontrar la vía de acceso, al menos en cuanto sea posible y para ello nada mejor que desactivar las memorias de la mente inferior.

Este sencillo ejemplo puede aplicarse a todas las situaciones de la vida, desde la más sencilla hasta la más compleja. Cuando la intuición tiene vía libre, es decir, cuando podemos acceder a ella, tenemos una percepción justa de las cosas, tanto de las situaciones importantes como de las intrascendentes, tanto de las condiciones físicas como de las relaciones humanas. En ese estado de consciencia no hay pasado ni futuro, sólo el conocimiento de la realidad del momento presente. Un conocimiento tranquilo, sin carga emocional, ligero, silencioso

 

Por el momento, el ser humano medio no tiene pleno acceso a él, pero todos poseemos, al menos en potencia, ese aspecto de la mente. Su actividad depende del nivel de evolución de la persona y de las experiencias con las que esté cargada la mente inferior. Al cultivar las cualidades de la mente superior y vaciar la mente inferior de las cargas emocionales, todo ser humano puede entrar cada vez más en contacto con esa parte de sí mismo, encontrando así el conocimiento, el dominio y, en definitiva, la libertad…

 

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