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COLOR1Al igual que el vacío en el interior de un átomo es la clave de su vida y de su actividad energética, también nuestro espacio determina nuestro comportamiento. El lugar donde habitamos o donde trabajamos puede estar enfermo o sano, armónico o caótico, bello o desagradable; puede ser un espacio activador de nuestros procesos, o un freno para ellos.

Al igual que no existe un ser igual a otro, tampoco hay un espacio igual que otro, en cada vivienda se respira una determinada energía, un ambiente singular y diferente, independientemente de la economía o suntuosidad de la casa.

Existen muchos factores que determinan la armonía de un lugar, factores diversos tales como: la psicología del lugar, las geopatías, las tecnopatías, las formas predominantes y los colores.

Ahora ya podemos afirmar que la luz y los colores que nos rodean son también factores determinantes para nuestra vida y lo que realmente hace el color es encauzar la energía de un lugar.

El color que escogemos hoy para vestir o para pintar las paredes de nuestro despacho, o el color de la tela que seleccionamos para cubrir nuestra cama, la ventana o la mesa del comedor es un elemento energético, un principio activo que actúa sobre el resto de los elementos activos energéticamente y, por supuesto, interviene también sobre nuestra propia composición enérgética.Según la particular forma energética de cada individuo, éste, reaccionará de una forma distinta a cada color, es como si cada ser humano poseyera un color dominante en su interior y al tener una frecuencia predominante hace que se sienta muy bien con un determinado color ambiental. Cada persona manifiesta una reacción emocional subconsciente ante los colores. Es cierto que poseemos un matiz o  color dominante. Para cada uno de nosotros existen colores en concordancia o en discordancia con nuestras frecuencias que, además, son móviles y cambiantes según las influencias y los procesos psíquicos particulares.

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Tratar el entorno armoniza nuestras emociones, nuestro raciocinio y nuestro espíritu, los colores idóneos para cada lugar, hace que se graban en nuestro cuerpo y campo psíquico los códigos armónicos que necesitamos para mantenernos en equilibrio y en pleno rendimiento anímico.Por ejemplo hoy sabemos que existen muchos casos de baja laboral por estrés, depresión, enfermedades mentales, accidentes laborales, etc. Algunos industriales americanos utilizan un programa de selección de colores, asesorado por expertos, con el que hacen una elección científica de los colores idóneos para pintar los techos, las paredes, la maquinaria, el mobiliario, de cada fábrica, oficina o despacho. A partir de utilizar este programa y al poco tiempo de haber cambiado los colores según el estudio hecho en cada empresa , el número de accidentes disminuyó considerablemente, y el absentismo por baja laboral bajó también un treinta por ciento.

Los dueños de un frecuentado restaurante de Nueva York, cuyas paredes eran de color verde, se dieron cuenta de que su facturación había disminuido desde la última reforma y que los clientes no dejaban nunca sus mesas (el verde es muy relajante ), lo que impedía la alternancia rápida de clientes. Al pintarlo de color amarillo albaricoque, se reactivó de forma sorprendente el negocio. Otro ejemplo es un puente de la ciudad de Londres que, al pintarlo de otro color, bajo considerablemente el número de suicidios en los años subsiguientes a dicho cambio. El dueño de una gasolinera italiana se percató del bajó consumo que los usuarios hacían en uno de los postes pintados de verde. Al pintarlo de rojo aumentaron en un 20% las ventas en aquel poste en concreto. Una línea aérea británica comprobó que el color del interior de todos sus aviones, un tono marrón amarillento, provocaba mareos; al cambiar el color de la ambientación y de todos los elementos interiores de la zona de pasajeros por otros matices más fríos, se redujo enormemente el número de individuos que se mareaban. Otro dato interesante es que las trabajadoras de una sofisticada y confortable fábrica en USA, se quejaban constantemente de pasar frío mientras trabajaban, aunque la temperatura ambiente era de 22 grados centígrados . Las paredes verdes y azules de aquella fábrica, a pesar de ser nueva, volvieron a ser pintadas de un color amarillento rosa cálido y la dirección no volvió a recibir ninguna queja respecto a la temperatura del lugar, aunque seguían estando a 22 grados centígrados …

En realidad existen muchos ejemplos de esta índole, incluso se han dado casos que relacionan directamente los colores con la respuesta de otros seres vivos: los animales. En una fábrica de quesos americana, pintaron todas las ventanas de azul y observaron que el número de moscas alrededor de cada ventana había disminuido notablemente después de cambiarlas de color. Durante la guerra, en ciertas zonas de malaria, se comprobó que los marineros vestidos de blanco era mucho menos picados por los mosquitos que aquellos que llevaban el uniforme de color  azul marino.

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De igual manera, los especialistas en publicidad y los diseñadores de moda y de la industria, saben perfectamente, que el color es un instrumento de venta, y crean envases, etiquetas, objetos con colores que atraen a la mente subconsciente del público consumidor. En el mundo de la moda, se sabe que el color es un medio sutil para llegar a la esencia del comprador, principalmente en la mujer. En líneas generales las mujeres prefieren los tonos más vivos, más limpios y positivos, mientras que el hombre siente preferencia por tonos opacos, serios, más tristes y, en general, son menos creativos en sus combinaciones cromáticas al vestir. Al parecer la mujer reconoce de forma subconsciente o nutritiva los colores de su alma o los matices adecuados a su hogar, mientras que el hombre se deja llevar más por influencias externas, aunque también es cierto que él es bastante sensible al colorido que las mujeres eligen.

No olvidemos que aunque muchos son los datos recogidos durante años  sobre los efectos del color en los ámbitos comercial o doméstico, lo más interesante no son nunca los datos ajenos, sino la propia experimentación personal respecto al cromatismo en nuestra vida. Un ejercicio interesante puede ser recordar nuestro estado anímico y las vivencias personales en cada uno de los lugares donde hemos vivido, recordando a la vez, de que colores eran las paredes de cada vivienda o habitación, su iluminación, el color del mobiliario, cortinajes, cubrecamas, o bien, tratar de recordar nuestros cambios sutiles de conducta o de carácter, nuestros avances psicoemocionales y espirituales, durante las semanas o meses siguientes a haber recibido una sesión de Cromoterapia.

 

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